Pues llevo siendo motera titula menos de un año y legalmente pocos meses y con La Mari (mi VTR del alma que como ronronea la jodia) a penas mes y medio y me dije...es el momento. Y sin pensarlo mucho, porque si lo pienso me da un ataque de pánico. Nos marchamos las dos solitas y mi mascota, Otxoa.
Salí de Madrid un domingo de agosto, sola, y llegué feliz como una perdiz al corazón de guipuzcoa. Alli conocí los paisajes y carreteras y curvas más bonitas que podía imaginar. He pasado de todo, miedo a raudales, risas, felicidad, soledad...pero he disfrutado como una enana, 2000 km dan fé de ello, y la puntuación final es positiva, tanto que en septiembre me vuelvo a ir, esta vez a ....donde el corazón me lleve.
Iba cambiando de casas rurales, a cada cual mejor y baratas, con dueños muy agradables, buena gente. La Mari ha dormido entre quesos recién hechos, al lado de un gran tractor, entre gallinas, bajo la lluvia, bajo las estrellas...Hemos tenido sol y LLUVIA, pero nada nos ha echado para atrás, aunque a punto estuve...lo reconozco. Siempre a mi ritmo, lento, pero seguro.
Recuerdo en una ocasión en el corazón de Guipuzcoa, en una carretera perdida, estrecha...que para dar la vuelta...en fin, que se me calló La mari al suelo, por primera vez y no podía levantarla y no había nadie y yo miraba a mi niña tirada...Total que al primer señor que ví, a él me fuí y me dice "chiquilla si esto pesa mucho" y yo le contesté "pues por eso le pido ayuda". Me ayudó amablemente, pero estaba torcido el pedal del cambio...Al final lo arregle todo yo solita y La Mari ni se la notaba su primer desmayo...ufff...que mal lo pasé ahí...y el miedo que cogí el resto del viaje a que se me volviera a caer en parado...pero siempre palante y por lo negro.
Luego fuí a Vizcaya, al valle de Ayala, entre montañas y lagos, pero no paraba de llover, y niebla y aún así era sobrecojedor el silencio, el olor, los colores. Para acabar estuve por Alava y algo de Burgos. Y como despedida el puerto de Orduña, el puerto de mis sueños, porque me encanta subir puertos pero no me gusta bajarlos, bien, pues este como está frontera con la meseta, se sube, con 15 orejas contadas..y al llegar arriba...llano, ya no se baja...jiji...Pueblos pequeños, ris que te acompañan durante parte de la carretera, Aguilas que te pasan a ras del casco...En fin...OTRO SUEÑO MÁS HECHO REALIDAD.


