Una tarjeta más lenta o más rápida influye en la cantidad de datos (bits) que puede almacenar por segundo. Es decir si tu tarjeta es lenta, puede pasar que le lleguen más datos de los que es capaz de almacenar y por tanto se pierda información, pérdida de calidad, haya saltos... En una cámara de fotos, por ejemplo, influye en el disparo rápido. Por eso, aunque debería ser fácil de implementar, no todas las digitales cuentan con ello.